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Un análisis de Ghaleb Kandil
Sucesivas derrotas y gran número de bajas para los para los rebeldes en Siria

La guerra mundial desatada contra Siria se caracterizó, la semana pasada, por una escalada –en el terreno y en los medios de prensa– tendiente a hacer creer que la oposición armada estaba lanzando un ataque general contra Damasco.

15 de noviembre de 2012

En los días anteriores, los Contras y los grupos takfiristas habían montado, con gran despliegue mediático, todo un espectáculo sobre su supuesto control de la provincia de Idlib, con la batalla de Maaret al-Noomane (en la carretera Damasco-Alepo), y dijeron haber ocupado importantes bases del Ejército Árabe Sirio.

Pero se produjo un viraje en la batalla de Maaret al-Noomane. La televisión siria ha transmitido imágenes de la calle principal de esa ciudad, donde puede verse que los soldados sirios controlan la mayoría de los barrios. Reportajes similares se han transmitido desde numerosas regiones de Idlib, provincia que los grupos terroristas decían haber ocupado, incluyendo la base aérea. En las imágenes pueden verse decenas de helicópteros así como fuerzas terrestres, hace sólo 2 días.

Así que el plan destinado a controlar la provincia de Idlib ha fracasado y los Contras han sufrido gran cantidad de bajas. Y es para esconder esta grave derrota que los centros de operaciones instalados en Turquía decidieron emprender una campaña mediática sobre supuestos «asaltos decisivos».

Las bandas armadas ignoraron su derrota en Idlib y ya no hablan de Maaret al-Noomane ni tampoco de la base militar de Wadi Deif, que supuestamente estaba rodeada y a punto de caer en sus manos. Y para desviar las miradas de la catástrofe que acaban de sufrir han recurrido a tres tipos de operaciones en Damasco y sus alrededores:

- En primer lugar, la multiplicación de atentados con coches-bomba, organizados por grupos infiltrados en varios barrios de la capital. Esos ataques no han sorprendido a la dirección del ejército sirio, que sabe perfectamente que será largo el enfrentamiento con lo que queda de las bandas armadas después de la destrucción de sus fuerzas principales. El objetivo de los atentados con coches-bomba es sembrar la confusión en las filas de los servicios de seguridad, obtener cierta repercusión mediática y crear un ambiente de miedo en la población siria.

- También han intensificado la campaña de asesinatos en Damasco, donde han sido abatidos el hermano del presidente del parlamento sirio y varios funcionarios de la administración pública y del Banco Central. Esto tampoco es nuevo. Hace meses que los Contras vienen cometiendo ese tipo de crímenes y los servicios de seguridad persiguen a las células de infiltrados que los perpetran.

- Y, finalmente, grupos armados móviles de varias decenas de terroristas se posicionaron a campo abierto lo más cerca posible de la ciudad para realizar varios disparos de mortero contra barrios de Damasco, para dar la impresión de un ataque en pleno corazón de la capital. En la mayoría de los casos el Ejército sirio reaccionó rápidamente, atacando a esos grupos armados con la fuerza aérea o con tropas terrestres para liquidarlos. Pero se trata en realidad de grupos insignificantes de sólo unas cuantas decenas de terroristas.

Al mismo tiempo, las bandas armadas activaron también grupos creados dentro de los campamentos palestinos para atacar a las organizaciones palestinas y el ejército sirio. Ese nuevo frente fue contenido rápidamente a través de los comités populares creados por los habitantes de los campamentos y las organizaciones palestinas y los grupos armados fueron expulsados o destruidos.

Los acontecimientos de los últimos días demuestran en todo caso que los Contras, teledirigidos por la alianza atlántica y financiados por los petrodólares, no han logrado modificar la correlación de fuerzas, a pesar de los miles de combatientes que han enviado al campo de batalla y que han sido muertos en gran número o capturados. Varios jefes citados por las agencias de noticias Reuters y AFP han reconocido que les resultaba imposible conservar el control de toda la región que ocupaban.

Además, el clima popular ha cambiado a favor del Estado sirio. La AFP reportó una manifestación de habitantes de varios barrios de Alepo reclamando que las bandas armadas salgan de la ciudad. Y a los terroristas «demócratas» respaldados por Occidente no se les ocurrió otra cosa que abrir fuego sobre aquellos civiles desarmados y pacíficos, dejando un saldo de numerosas víctimas. El mismo ambiente existe en Homs, Daraa, Deir Ezzor y en otras ciudades.

Y no será por cierto la nueva alianza, llamada a servir de nueva fachada a la oposición, fabricada en Doha bajo la supervisión de Estados Unidos y de las petromonarquías y bajo el mando de un religioso, el jeque Ahmad Maaz al-Khatib, lo que logre modificar la correlación de fuerzas.

Los sirios han dicho su última palabra: la independencia y la soberanía son líneas rojas y ellos están dispuestos a hacer cualquier sacrificio con tal de defenderlas.

Ghaleb Kandil
New Orient News (Líbano)
Jefe de redacción: Pierre Khalaf
Tendances de l’Orient No 108, 12 de noviembre de 2012.

Traducción (12.11.2012):
http://www.voltairenet.org/article176564.html

Enlace con el original en francés (12.11.2012):
http://www.neworientnews.com/news/fullnews.php?news_id=77729