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Siria y mundo árabe
Europa sigue a estados Unidos en detrimento de sus propios intereses

La actitud de Europa respecto de los acontecimientos que sacuden al mundo árabe desde hace cuatro meses indica que el pensamiento estratégico occidental continúa regido por consideraciones colonialistas y permanece bajo la impronta de los Estados Unidos. Las posiciones europeas se alinean ciegamente bajo las decisiones tomadas por Washington cuya acción se fundamenta en dos principios inalterables: La hegemonía sobre el petróleo árabe y la protección de ISRAEL.

16 de mayo de 2011

Las ingerencias planificadas por los Estados Unidos en Libia y en Siria, a las que se agregan las de Bahrein y las del Yemen, sirvan a dichos objetivos. El fortalecimiento de Arabia Saudita respecto de las crisis del Yemen y de Bahrein apunta en primer lugar a preservar la hegemonía occidental y salvaguardar el papel regional del reino wahhhabita lo que constituye el fundamento del proyecto de liquidación de la causa palestina y de la supremacía israelí a lo largo de estos cincuenta últimos años. Dichos hechos desmienten en su totalidad el discurso acerca del apoyo a la democracia y a las reformas en Siria. La monarquía saudita es la más antidemocrática y el más autocrático de los regímenes. En ella radica el origen del pensamiento takfirista-wahhabita (, el cual constituye el crisol ideológico y cultural de las corrientes terroristas que pretende combatir Occidente, luego de haberlas utilizado contra la Unión Soviética.

Los hechos indican que el terrorismo takfirista [1] es utilizado nuevamente contra Siria, como aconteciera en los años 80 del siglo pasado. Dicha operación es dirigida por el príncipe saudita Bandar Ben Sultan, socio en la seguridad y hombre de confianza de los servicios de información de los Estados Unidos desde hace cerca de treinta años. Esta carta había sido utilizada estos últimos años en Irak. Ciertos analistas “ilustrados" en Europa olvidan que si esta corriente escapa a todo control, hay riesgo de que se vuelva contra la otra orilla del Mediterráneo, socavando uno de los principales principios de la doctrina de seguridad europea de los últimos 25 años del siglo veinte.

Lo que es más grave, la diversidad religiosa y étnica de la sociedad siria y la naturaleza laica del Estado-uno de los últimos países en el que los cristianos gozan de una presencia activa, lo que permite a los cristianos del Líbano desempeñar un papel eficaz –todo ello constituye una dimensión que brilla por su ausencia en los análisis de determinados expertos y de los centros de decisión del Viejo Continente. Sumergir a Siria en el caos y en el desorden inaugura ciclos de violencias con derramamiento de sangre cuya amplitud es de preverse lo mismo que su fin, pero cuyas consecuencias para las minorías religiosas y étnicas serían desastrosas.

Todos estos hechos han condicionado en el pasado la posición de Europa que ha presionado a Siria desde presupuestos bien precisos partiendo de supuesto de que este país es vital como interlocutor imprescindible no obstante los puntos de vista divergentes referentes en lo esencial al conflicto árabe-israelí. Hoy las actitudes absurdas y agresivas por parte de Francia en particular solo se pueden explicar a través del prisma de la visión israelí cuyo interés radica en neutralizar la influencia regional de Siria y su papel en la creación de un bloque de resistencia e independencia, que ha privado al Estado hebreo de su fuerza de disuasión y de su iniciativa de propiciar la guerra donde le plazca en el Oriente árabe.

La dimensión israelí es la consideración principal de los europeos en sus posiciones actuales. Los Estados Unidos por su parte flirtean con la organización mundial de los Hermanos Musulmanes intentado obligar a Damasco a propiciar un diálogo con la rama siria de esta hermandad con miras a una repartición del poder. La presencia de los Hermanos Musulmanes en el seno del poder sirio llevaría, según lo desean los Estados Unidos a una mayor flexibilidad y a menor intransigencia respecto de Israel. En un contexto que se lehabría vuelto más favorable, la administración Obama iniciaría negociaciones con Siria e IRÁN con la finalidad de garantizar la seguridad del Estado hebreo antes de la retirada las tropas US de Irak el próximo diciembre.

Por lo que hace a la cuestión siria los europeos parecen simples herramientas en manos de Washington. Desconocen los hechos que indican que lo acaece actualmente en Siria no es una revolución sino manifestaciones dispersas organizadas por una minoria del pueblo sirio esencialmente manipulado por los Hermanos Musulmanes e infiltrada por extremistas takfiristas. De este modo, y no obstante la determinación de proseguir con las reformas para servir a los intereses del,pueblo sirio, el régimen libra una batalla hoy por el control del Estado focalizada en las fuerzas que pretenden desmembrar el país y provocar disensiones confesionales y sectarias hollando los cadáveres de los manifestantes pacíficos y de los militares salvajemente asesinados .

La pregunta que se puede plantear a Nicolas Sarkozy es esta: como jefe de Estado ¿ cómo habría actuado contra una fuerza secesionista que amenazaría la unidad de Francia y la cohesión social de su país?

Los amigos de los Estados Unidos en la región que envían emisarios uno tras otro a Damasco proponen a los dirigentes sirios el siguiente mercadeo: poner término a los disturbios en Siria en contrapartida de la ruptura de la alianza entre Damasco y Teherán y el cese del apoyo a los movimientos de resistencia en IRAK, EN EL Líbano y en Palestina.

Pero una vez más, Washington, sus aliados y sus agentes van a optar por debilitar a Siria cuyo presidente está decidido a avanzar en la amplia planificación de las reformas al tiempo que golpea con mano de hierro a todos los que se levantan en complot contra la unidad del país. Y cuando esta crisis sea superada Siria resultará fortalecida y exigirá cuentas a todos los que han intentado desmembrarla.

New Orient News (Líbano)
Tendances de l’Orient No 30, 9 de Mayo de 2011.

Traducido del francés por Javier Zugarrondo (16.05.2011):
http://www.voltairenet.org/article169876.html

Enlace con el original en francés (09.05.2011):
http://www.neworientnews.com/news/fullnews.php?news_id=30429



[1En el islam, el « Takfirismo » es una forma de intolerancia extrema violenta que se caractériza por su propensión a anatemizar no solo contra los musulmanes sino también contra ,e incluso prioritariamente. otros musulmanes . En Siria el takfirismo se ha cristalizado contra los alauitas ( que son abultadamente representados en las instancias políticas y militares) y contra los chiítas, particularmente contra el jeque Mohammad Hussein Fadlalah- 1935/2010), líder espiritual del Hezbollah, asimilando su humanismo y su espíritu conciliador en lo que hace a la democracia o de costumbres en la apostasía.