escritos políticos
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Un artículo de Gilad Atzmon
¿Sin cuartel? He aquí mi respuesta a Ali Abunimah y Cía
Gilad Atzmon acaba de ser objeto de un ataque sin sentido en USA –donde se encuentra de gira para presentar su libro “The Wandering Who? ” – bajo la forma de una petición de firmas titulada “Sin cuartel”. Este libelo está encabezado por la firma de Ali Abunimah, un ciudadano usamericano de origen palestino que vive en Chicago, desde donde dirige el sitio web Electronic Intifada. Es lícito preguntarse qué objetivos persigue un linchamiento como éste y quién está detrás de la escritura de la carta, aparte de Abunimah y Cía.
18 de marzo de 2012

Véase la declaración de Abunimah titulada « Sin cuartel: pedimos que se repudie el racismo y el antisemitismo de Gilad Atzmon » [1], y la respuesta de Atzmon abajo.


Respuesta a Ali Abunimah y Cía
por Gilad Atzmon

El hecho de que Ali Abunimah y Cía. se presenten a sí mismos como los defensores de un “Estado democrático en Palestina” me deja perplejo: ¿Qué clase de democracia tienen en mente? La carta que han publicado pidiendo que se me “repudie” demuestra sin lugar a dudas que no son capaces de tolerar la crítica cultural más elemental, una crítica que ha sido avalada y apoyada por algunos de los pensadores más admirados de nuestro movimiento y de fuera de él.

De hecho, estoy encantado de las reacciones indignadas que despiertan mis alegatos. Supongo que éstas nos permiten dibujar un mapa del discurso y de sus fronteras, ahora que éstas son ya oficiales. Mi último libro, The Wandering Who?  [2], no solamente ha levantado ampollas, sino que también ha logrado unir a Alan Dershowitz y Abe Foxman con Ali Abunimah y Max Blumenthal, lo cual es muy alentador, ya que significa que la paz es posible.

Dicho lo cual, también tengo una mala noticia para quienes pretenden que me calle, ya sean palestinos o judíos. No tengo la menor intención de hacerlo. Soy un músico de jazz y un pensador independiente. Soy mi propio patrón y eso significa que digo lo que pienso y pienso lo que digo. La popularidad de mis escritos entre palestinos, activistas solidarios y buscadores de la verdad es el resultado directo de mi sincera implicación en esta causa.

Lo acepten o no mis detractores, la fuerza de mis argumentos se basa en la transparencia y la veracidad de mis premisas. Hasta ahora, ninguno de mis oponentes ha sido capaz de encontrar una sola contradicción en mis argumentos o en los hechos que cito. Por ejemplo, afirmo lo siguiente: dado que Israel se define como el Estado de los judíos, con sus tanques y sus aviones decorados con símbolos judíos, nosotros tenemos el deber de preguntar: ¿Quiénes son los judíos? ¿Qué es el judaísmo? ¿Qué es la judeidad?

El hecho de que algunos activistas no se atrevan a plantear tales preguntas no significa que el resto de nosotros deba comportarse con igual cobardía.

En el caso supuesto de que mis detractores –sean estos sionistas, sionistas antisionistas o palestinos– no lo sepan todavía, Palestina ya no está sola y ha dejado de ser un discurso aislado y remoto. En el mismo instante en que escribo estas líneas, el AIPAC está pública e implacablemente empujando a USA a un nuevo conflicto global. En Gran Bretaña, el 80 por ciento de los parlamentarios conservadores son miembros de los Amigos Conservadores de Israel. Lo que estamos presenciando es un ostensible cambio sionista desde el discurso de la “tierra prometida” al del “planeta prometido”. Estoy convencido de que si llamamos a las cosas por su nombre podríamos salvar al mundo –lo cual incluye a usamericanos, británicos, iraníes, palestinos y también a los judíos– de los terribles desastres que pueden infligirle los grupos judíos de presión.

Lo triste es que Ali Abunimah haya tergiversado mi discurso. Es evidente que en mis escritos no hay racismo, antisemitismo ni negación del Holocausto. Por mucho que mis detractores traten de encontrarlos, nadie ha logrado identificar un solo detalle de tales tendencias en mi obra. Ali Abunimah dice que yo he dicho que “no es posible autodescribirse como judío y ser solidario con Palestina, porque identificarse como judío es ser sionista”, lo cual es una interpretación absurda de mi escritura, en la que siempre me esfuerzo por definir la cuestión en términos categóricos. Es obvio que a lo que me opongo es a la exclusividad racial judía. Lo que yo digo es que si Israel se equivoca por ser un Estado sólo para judíos, lo mejor que pueden hacer sus críticos judíos es hacerle frente desde una ideología y una práctica inclusivas y universales.

Estoy en contra de la política de la identidad judía, de la cultura judía y de la ideología judía. También lo estoy de la actitud cultural judía con respecto a la historia. Estoy en contra de la judeidad y de cualquier forma de activismo político judío exclusivista. Y me pregunto, ¿por qué razón alguien que busca la justicia y la paz se opondría a mi enfoque? ¿Acaso la cultura o la política de identidad judías deben estar al abrigo de la crítica? ¿Será que los judíos son el pueblo elegido?

Lamento decepcionar a mis oponentes palestinos y judíos, pero parece que su léxico es erróneo y engañoso: el sionismo no es un colonialismo, pues éste se define como un intercambio material entre una madre patria y un Estado colonizado. El hecho de que no exista madre patria judía sugiere que el sionismo no se ajusta al modelo colonial.

Israel tampoco es un Estado de apartheid, ya que éste se define por la explotación de los residentes nativos. Pero el Estado judío prefiere que los palestinos simplemente desaparezcan por completo. En otras palabras, el sionismo es un proyecto racial expansionista no muy distinto del Lebensraum de los nazis.

Israel no es el sionismo y el sionismo no es Israel. Israel es el resultado del proyecto sionista. Si el sionismo es la promesa de establecer un “hogar nacional judío en Palestina”, Israel es su producto posrevolucionario. De hecho, los israelíes apenas conocen el pensamiento y la ideología sionistas. Para ellos, la cantinela antisionista es un discurso remoto de la diáspora.

Shalom no significa paz, reconciliación y armonía. Su traducción exacta en español es “seguridad para los judíos”. La cultura israelí carece de una clara noción de “paz” tal como nosotros la imaginamos, es decir, armonía y reconciliación.

Sugiero a mis detractores que piensen en esto para que lleguen a entender que las cuestiones relacionadas con este conflicto y su resolución van más allá del mero discurso político.

Quiero aprovechar esta oportunidad para señalar a mis rivales que su campaña es contraproducente. Quienes muestran interés por mis ideas saben que vivimos en una era pospolítica y posideológica. Su objetivo, como el mío, es ético. No son “miembros de un partido” ni obedecen “órdenes” de ningún grupo sectario o ideología. Sólo escuchan a su corazón. Las organizaciones propalestinas que patrocinan la actual gira promocional de mi libro y mis conciertos en USA saben perfectamente que mi obra pretende establecer una línea divisoria entre la verdad y los enemigos de la verdad.

A pesar de la implacable campaña de desprestigio en contra de mis escritos, lo único que han logrado es sacar a la luz que existe una rigurosa intolerancia intelectual entre nosotros. Si se oponen a mi pensamiento, tendrán que aprender a debatir. Pero antes de hacerlo, mis detractores deberán leer mi libro y decidir a qué se oponen exactamente.

Gilad Atzmon
gilad.co.uk, 14 de marzo de 2012.

Traducido del inglés por Manuel Talens (18.03.2012):
http://www.tlaxcala-int.org/article.asp?reference=7018

Enlace con el original en inglés (14.03.2012):
http://www.gilad.co.uk/writings/washington-report-to-disavow-or-debate-gilad-atzmon.html



[1] Véase:
- la traducción al español de esta declaración:
http://www.tlaxcala-int.org/article.asp?reference=7018
- el texto original en inglés:
http://uspcn.org/2012/03/13/granting-no-quarter-a-call-for-the-disavowal-of-the-racism-and-antisemitism-of-gilad-atzmon/

[2] La editorial Ediciones del Oriente y del Mediterráneo publicará en unas semanas la traducción del libro al castellano.